Estrategia «Farm to Fork»: nueva oportunidad para la agricultura y la ganadería familiar

25/05/2020

La estrategia ‘Farm to Fork’ (De la granja a la mesa) de la Comisión Europea tiene como objetivo lograr una producción agraria más sostenible reduciendo, entre otros, las pérdidas al medio ambiente de nutrientes, tanto minerales como orgánico. Esta estrategia tratará de lograr una alimentación más saludable y más sostenible en todo el continente

La estrategia europea Farm to Fork marcará el devenir de las normativas medioambientales o de políticas tan importantes como la PAC. Persigue fomentar la economía circular, reduciendo el impacto ambiental de la producción de alimentos y rebajando los porcentajes de desperdicio alimentario. La estrategia promoverá también un mayor apoyo a los pequeños productores, fomentará el comercio de proximidad y cercanía y cambiará el etiquetado de los alimentos para dar una mayor información sobre el origen. Además, tendrá en cuenta conceptos como la protección del paisaje que realizan los pequeños productores y tratará de incrementar la innovación y la digitalización en la cadena agroalimentaria.

Para los pequeños productores, esta estrategia vendrá a brindar un mayor apoyo, fomentará el comercio de proximidad y cercanía y cambiará el etiquetado de los alimentos para dar una mayor información sobre el origen. También pretende preservar la asequibilidad de los alimentos al tiempo que genera retornos económicos más justos en la cadena de suministro, fomentará la competitividad del sector de suministro, promoverá el comercio justo, creará nuevas oportunidades de negocio y garantizará la integridad del mercado único y la salud y seguridad en el trabajo.

A modo de resumen destacamos los principales impactos para cada grupo de interés afectado:

Para los agricultores y ganaderos:

  • Reducir considerablemente –hasta un 50%–
    el uso de pesticidas químicos, así como de fertilizantes en un 20% y de
    antibióticos en ganadería al 50%.
  • Fomentar la economía circular, reduciendo
    el impacto ambiental de la producción de alimentos y rebajando los porcentajes
    de desperdicio alimentario.
  • Que el 25% de la superficie agraria de la
    UE se destine a la producción ecológica antes de 2030.
  • Actuar para reducir las pérdidas de
    nutrientes, lo que dará como resultado la reducción del uso de fertilizantes
    para 2030.
  • La PAC acompañará la transformación a
    sistemas ganaderos sostenibles al apoyar soluciones innovadoras y exigir
    prácticas de producción sostenibles.
  • Facilitar la comercialización de aditivos
    alimentarios sostenibles e innovadores que ayuden a reducir la huella de gases
    de efecto invernadero (GEI) asociada y la contaminación del agua y el aire.
  • Examinar las normas de la UE para reducir
    la dependencia de materiales de alimentación críticos (por ejemplo, soja
    cultivada en tierras deforestadas) mediante el fomento de proteínas vegetales
    cultivadas en la UE, así como materiales de alimentación alternativos como
    insectos, reservas de alimentos marinos y subproductos de la bioeconomía.
  • Tomar medidas para reducir las ventas de
    antibióticos para los animales de granja y en la acuicultura para 2030. Las
    nuevas regulaciones sobre medicamentos veterinarios y piensos medicinales
    prevén una amplia gama de medidas para lograr este objetivo.

Para los consumidores:

  • Tomar medidas para ayudar a los Estados
    miembros a estimular la demanda general de productos ecológicos y garantizar la
    confianza y la captación de los consumidores mediante, por ejemplo, campañas de
    promoción y contratación pública ecológica.
  • Dejar de estimular el consumo de carne.
  • Adoptar incentivos fiscales también puede
    alentar a los consumidores a optar por dietas sostenibles y saludables.

Para la industria y la distribución:

  • Desarrollar un código de conducta de la UE
    para prácticas comerciales y de marketing responsables y un marco de
    seguimiento.
  • Asegurar que las campañas de precios de
    los alimentos no socaven la percepción de los ciudadanos sobre el valor de los
    alimentos.
  • Mejorar el marco de gobierno corporativo
    en todas las industrias y, por lo tanto, incluir un posible requisito también
    para que la industria alimentaria integre la sostenibilidad en las estrategias
    corporativas.
  • Establecer perfiles de nutrientes que
    restrinjan la promoción (a través de declaraciones nutricionales o de
    propiedades saludables) – filme familie, de alimentos ricos en grasas, azúcares y sal. Propondrá
    prohibir el azúcar agregado en los alimentos para bebés y explorará la
    posibilidad de establecer niveles máximos de azúcares, grasas saturadas y sal
    en ciertos alimentos procesados.
  • Tomar medidas para ampliar y promover
    métodos de producción sostenibles y modelos de negocio circulares en el
    procesamiento de alimentos y el comercio minorista.
  • Revisar las normas de comercialización
    para garantizar la absorción y el suministro de productos agrícolas, pesqueros
    y acuícolas sostenibles y teniendo en cuenta el posible impacto de estas normas
    en la pérdida y el desperdicio de alimentos.
  • Añadir una amplia y clara información
    alimentaria sobre sostenibilidad. Aprobar un posible marco de etiquetado que
    cubra los aspectos nutricionales, climáticos, ambientales y sociales de los
    productos alimenticios.

Para las administraciones:

  • Promover dietas saludables y sostenibles
    en la restauración institucional.
  • Investigación, innovación, tecnología,
    servicios de asesoramiento, intercambio de datos, conocimientos, y habilidades.
  • Promover esquemas apropiados (incluido un
    marco de etiquetado sostenible de alimentos de la UE) para alentar a terceros
    países a garantizar que los alimentos que exportan a la UE hayan sido
    producidos de manera sostenible.

En Feuga participamos en diversos proyectos relacionados con esta estrategia en proyectos europeos como SoildiverAgro, Roadmap y TropicSafe.